Mostrando entradas con la etiqueta US Politics. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta US Politics. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de diciembre de 2014

El negrito de la salsa... cubana

La normalidad de relaciones entre Estados Unidos y Cuba parece que ya tiene fecha de inicio, el mero hecho que este proceso esté dando sus primeros pasos es prueba irrefutable que, a no ser por un grave acontecimiento que desbarate todo, tenga toda la pinta que se llevará a cabo en su plenitud. El comienzo del fin del bloqueo, que dura desde el éxito de la rebelión de los barbudos, se debe principalmente a sus principales protagonistas Barack Obama y Raúl Castro, que desde hacía tiempo hacían gestos de acercamiento que hacían presagiar este día. Mientras en la Casa Blanca, perdidos la Cámara de representes y el Senado a manos de los republicanos, Obama muestra que le es completamente igual lo que ya piensen sus contrincantes políticos, haga lo que haga a los ojos puritanos, patriotas y conservadores del partido elefante todo va a estar mal, y ahora que el fin de su mandato está a ojos vista, ha decidido apostar fuerte entonando "de perdidos al río" y "que me quiten lo bailao". Y bailar ahora es lo que le toca, me lo imagino ya retirado ensayando pasos de salsa preparando una posible visita a Cuba junto a otros muchos compatriotas, leyendo a Hemingway y trayéndose unos buenos habanos ya de paso.

domingo, 10 de febrero de 2013

¿Es el deporte el sexo de América?

Días después de ver la emocionante Super Bowl XLVII que jugaron los Ravens de Lewis y los 49ers de Kaepernick me dio por analizar si había algún tipo de relación entre que un estado no tuviese equipos deportivos en ninguna de las 4 grandes ligas deportivas de los Estados Unidos con su tendencia a votar hacia un partido político u otro. Para ello estuve un par de días recopilando información de los estados con equipos y sin ellos, además de coger un intervalo de 24 años y apuntar a que partido votaron en cada una de las 7 elecciones que hubieron, y para tener una idea más clara el porcentaje exacto que habían dirigido a cada uno de ellos.
Una vez hecho esto en seguida me percaté de algo, habían estados sin equipos deportivos en las grandes ligas que por norma general votaban casi siempre hacia un lado. Estaban los del lado republicano como Alaska, Montana, Wyoming, Idaho, Nebraska, Kansas, las dos Dakotas, y en el sur, los típicos: Arkansas, Mississippi, Alabama y Carolina del Sur, para acabar añadiendo a Virginia Oeste y Kentucky. En el lado demócrata estaban los de la costa Noreste como Maine, Vermont, Rhode Island, Connecticut y Delaware, más lejos se situaban Iowa y Hawaii. Entre todos estos decidí hacer otro filtro, entre los que siempre habían votado por amplia mayoría a sus respectivos partidos y los que se habían mantenido en una posición más comedida y moderada. Entre los más polarizados hacia un lado u otro estaban Alabama, Alaska, Idaho, Kansas, Mississippi, Nebraska, las dos Dakotas y Wyoming, por el otro lado Hawaii y Rhode Island. Si el intervalo se reducía de los 24 años a los últimos 16 la muestra se ampliaba, demostrando que desde la elección de George W. Bush en el 2000 América se había polarizado mucho más. Si me fijaba en los estados más moderados encontraba a Iowa, New Mexico, Indiana y Carolina del Norte, cada uno de ellos con una cierta definición hacia un lado u otro. Por último estaban Virginia y Nevada, que no es que fuesen moderados sino que les costaba definirse hacia un color. Con este amplio muestreo se puede observar que no hay una relación estrecha entre no tener equipos deportivos con el sentido del voto hacia un lado u otro.

Progresión del voto estatal durante las últimas 7 elecciones presidenciales

Finalmente me fijé en la situación geográfica, dependiendo de donde estuviese situado un estado, y de cuales tiene a su alrededor resulta más o menos fácil poder disfrutar de un partido en directo. Si cogemos un mapa de Estados Unidos y aplicamos en él el conocimiento que se tiene sobre los estados con o sin equipos deportivos, será evidente ver que si uno vive en Montana ir a ver cualquier partido a otro estado le supondría un gran esfuerzo de tiempo y dinero, incluso en algún caso le caería más cerca ir a verlo a Canadá. Sin embargo, si uno vive en Rhode Island tendría la opción de ver cualquier partido con mucha más sencillez, teniendo al lado los equipos de New York, Pennsylvania o Massachusetts, equipos que por otro lado son de gran renombre, donde podemos encontrar a los Yankees de NY, a los Pittsburgh Stellers de Pennsylvania o a los Celtics de Boston de Massachusetts. ¿Pero podía la situación geográfica ser el motivo de la inclinación de voto hacia un lado u otro?, mi respuesta es no. Aunque en un principio se pueda pensar eso pensando en estados demócratas como Maine, Vermont o Connecticut que se encuentran cercanos a estados con gran presencia deportiva, no sucede lo mismo con otros republicanos. Las dos Virginias se encuentran cerca también de estados con varios equipos en las diferentes ligas como Ohio, Pennsylvania, Carolina del Norte o New Jersey, bueno New Jersey, ejem vamos a dejarlo ahí. En el transcurso de los años durante el cual he realizado la muestra, Virgina Oeste ha pasado de ser un estado más o menos moderado a uno polarizado, y Virginia ha hecho un cambio a la inversa, ha pasado de ser un estado que normalmente votaba republicano a finalmente ser un estado bisagra y no saber con exactitud a que partido va a votar. Por otro lado esta el caso especial de Oklahoma, es cierto que tiene un equipo deportivo, en este caso en la NBA, pero desde hace bastante poco, desde que la franquicia de los Seattle Supersonics fue trasladada a Oklahoma en 2008. Por tanto, ¿podría servir como ejemplo clarificador?. Oklahoma se sitúa entre dos estados con gran presencia deportiva como son Texas y Missouri, sin embargo su voto ha sido siempre republicano, y por mayoría aplastante, dentro de la muestra realizada Oklahoma es uno de los 3 estados donde los republicanos han conseguido mayor apoyo, sobre todo en los últimos años. Hacer campaña para las presidenciales si eres del partido demócrata en Oklahoma es un acto honroso, pero inútil. Si pongo la vista en el contexto deportivo, desde la explosión de Kevin Durant en los Oklahoma City Thunders no ha habido ningún cambio en la tendencia de voto de la gente de este estado en las últimas elecciones donde ganó Obama, más bien el voto se ha radicalizado en favor de los republicanos. Comenzar a tener un equipo deportivo en una gran liga y tenerlo como uno de los favoritos a ganarlo todo de momento no ha hecho cambiar la dinámica de voto de este estado.

  • Blanco: Estados sin ningún equipo en las 4 grandes ligas deportivas: NFL, MLB, NBA, NHL
  • Amarillo: De 1 a 3 equipos en las 4 grandes ligas
  • Verde: De 4 a 7 equipos en las 4 grandes ligas
  • Rojo: Más de 7

Después de esto me fijé en los estados que sí tenían equipos deportivos y estaban casi siempre luchando por los títulos. El primero fue California, el estado con más equipos, 15, y que desde hace 24 años más títulos ha ganado, 16. En las primeras elecciones de la muestra, en 1988 California votó por Bush padre, desde entonces siempre ha votado por los demócratas, cambiando una tendencia que hasta donde miré llegaba hasta Carter pasando por Reagan. En este estado el voto siempre ha estado bastante disputado, no habiendo grandes mayorías ni para un lado ni para otro, ni siquiera en la esplendorosa era de Clinton, no fue hasta que llegó Obama que los demócratas consiguieron ganar por una cierta ventaja a los republicanos, superando el 60% el voto a favor de estos. ¿Podía tener esto que ver con el deporte?. Tras 1988 California ganó 5 títulos en las diferentes 4 ligas, tras 1992 1, tras 1996 0, tras el 2000 4, tras 2004 1, tras 2008 3 y tras el 2012 ya lleva 2. De momento ha ganado más títulos cuando ha habido un republicano en la Casa Blanca, y eso que no cuento la era brillante de Magic Johnson en los Lakers de los 80, sino la diferencia sería aún mayor. Pero viendo la trayectoría del voto californiano dudo que el ganar títulos según quien gobierne el país sea algo clave a la hora de dirimir el voto, en lugar de eso podría recaer en otros factores diferentes, como el cosmopolitismo de su sociedad, una ideosincracia distinta, una mentalidad más abierta o un tiempo inmejorable. En New York pasa 3/4 de lo mismo, sin embargo este estado ha estado históricamente más ligado a los demócratas que lo que ha estado California, por tanto aunque compartan el hecho de tener muchos equipos y que gran parte de ellos luchan por los títulos no sería un buen ejemplo. De New York voy a Texas. La gran Texas, el estado que nos viene a la mente cuando queremos hacernos una idea del estereotipo americano. A este estado deportes no le falta, y casi todo ellos pelean siempre para convertirse en el mejor equipo del país en sus respectivas ligas, están los San Antonio Spurs en la NBA, los Texas Rangers en la MLB, los Dallas Stars en la NHL o los Dallas Cowboys en la NFL. ¿Sirve esto para decidirse a votar por uno u otro partido en las presidenciales?. Aunque parezca raro, el estado por antonomasia más defensor de las tradiciones más americanas no es ni mucho menos el lugar donde los republicanos hayan sacado mejor porcentaje de votos. Dentro de la muestra de estudio siempre han ganado los republicanos pero nunca por grandes mayorías, ni siquiera cuando Bush se presentaba por primera vez a la presidencia del país, hubo un repunte en su reelección pero poco más a destacar. En este caso al contrario de otros estados donde los republicanos si han conseguido tener todo el estado monocolor, sea el caso de los más republicanos como Utah, Idaho, Wyoming u Oklahoma, en las grandes ciudades texanas y en parte de la frontera con México los demócratas han conseguido hacerse con el voto, por tanto en este caso, aunque de por sí es un estado republicano, en las grandes urbes donde se sitúan algunos de los estadios deportivos, los demócratas han conseguido hacerse con parte importante del voto, sobre todo en Dallas y San Antonio. Sin embargo debido a la idiosincracia del estado dudo mucho que cambie la tendencia de voto sólo por la influencia del deporte. La última vez que Texas votó por el partido demócrata fue en 1976 cuando ganó Jimmy Carter, fueron unas elecciones tan especiales que no pueden usarse como referencia para las demás. Debido al origen de Carter, Georgia, uno de los estados del Sur, la gran parte de estos decidieron votarle en masa, por el simple hecho de ser originario del Sur, si uno mira el mapa electoral de esas elecciones puede ver como estados como Mississippi, Alabama o Texas dieron su voto al partido demócrata, algo que de varios años para aquí resultaría totalmente imposible y que serían más propios de la época de Lincoln.

Campeones de las 4 grandes ligas durante los últimos 26 años
(Actualizado: 24/09/2013)

Hasta ahora he visto que el deporte puede influir en la decisión de voto, pero no al nivel de otros factores como el del origen del candidato o la idiosincracia particular del estado. ¿Qué me queda entonces?, los famosos estados bisagra, esos estados en los cuales es difícil predecir su voto porque en unas elecciones votan a uno u a otro partido, y donde ninguno de estos puede obtener nunca amplias mayorías. Si separo la muestra entre los últimos 24 años y los últimos 16 puedo encontrar estados bisagras que lo han dejado de ser y estados que han pasado a serlo, por supuesto también los que siempre lo han sido. Los estados bisagras de siempre son: Colorado, Florida, Nevada y la famosa Ohio, el estado que lo ha dejado de ser es Virginia Oeste, y el estado que ha pasado a formar parte de este grupo ha sido Virginia. En algunos análisis post-electorales he leído que han añadido como estados bisagra a New Hampshire, Iowa o New Mexico, sin embargo estos tres estados aunque en un principio se han podido catalogar como bisagras según los resultados se demuestra que tienen mucha más tendencia a votar demócrata que republicano. Por otro lado, en el caso de tomar como medida estos tres estados se habría de incluir también a Carolina del Norte o Indiana.
Aplicando el análisis sobre los estados bisagra de siempre puedo sacar algo más en claro, como son estados bastante indecisos los factores de decisión de voto pueden tener más importancia, aunque sean tan aparentemente irrisorios como el deportivo. De los 4, excluyo a Nevada por no tener equipo deportivo en ninguna de las 4 ligas profesionales, y comienzo por Florida:
Florida es el único estado del Sur donde el voto ha estado más disputado durante los últimos 24 años, es cierto que en su momento Clinton pudo atraer el voto durante sus dos candidaturas de algunos estados sureños debido al hecho de ser originario de uno de ellos, en este caso Arkansas, pero no pasó de ser algo temporal. Sin embargo, Florida desde Bush padre ha estado repartiendo el voto siempre en lado del candidato que salió como ganador, excluyendo justo la primera candidatura de Clinton. Como también es sabido fue el estado clave en la victoria de Bush sobre Al Gore en el 2000, ese polémico recuento de votos que finalmente favoreció a Bush por un margen escaso, sospechosamente escaso, de tan sólo un 0,01% de margen. ¿Este status de estado bisagra tiene algo que ver con el deporte?, Florida es el estado del Sur con más equipos en las 4 ligas, superando incluso a Texas, sin embargo por el contrario sus equipos no han conseguido tener tanto impacto como los equipos texanos. Como sucede con California, la mayoría de títulos conseguidos han sido durante mandatos republicanos, y tampoco hay un indicio claro que indique que durante el período de triunfos hayan querido mantener la tendencia del voto. En los años electorales dos equipos de Florida han ganado algún título, los Tampa Bay Lighting consiguieron la Stanley Cup en 2004, año que Florida volvió a escoger Bush, y en el 2012 los Miami Heat se proclamaron campeones de la NBA, año que Obama volvió a ser reelegido por el pueblo de Florida. Viendo esto no tengo la impresión que el deporte sea un factor determinante a la hora de tener que escoger el voto. Más bien me parece que Florida tiene un status quo bien diferente al resto de estados, dentro de los sureños es el más especial, su idiosincracia política no está definida claramente, hay una mezcla de culturas debido en parte a haber sido puerto de entrada a Estados Unidos para muchos inmigrantes latinoamericanos, con lo cual es muy difícil aventurarse a decir que está en un lado u otro. El buen tiempo ayuda también a que gente de otros lugares se aventure a residir ahí. Florida tiene 3 de los 4 puertos de cruceros de placer más transitados de todo el mundo (el de Miami, el de Cabo Cañaveral y el de Everglades), claramente su atractivo turístico es evidente, y la gente de otros estados cercanos tiene que ser consciente de ello. Con tanta mezcla resulta imposible decir en que lado está, y mucho menos insinuar que el deporte tenga algo que ver.
El siguiente estado en analizar es Colorado, un estado que me fascina, dentro de la América profunda es el único que aún está tratando de definirse, algo que resulta difícil cuando a su alrededor se encuentran parte de los estados donde los republicanos tienen más apoyos. Colorado hace frontera con Oklahoma, ultra republicana, Nebraska, 3/4 de lo mismo, Wyoming y Utah, mega ultra republicanas, Arizona también republicana, y Nuevo México que se define como estado casi plenamente demócrata a falta de algunos flecos. Se podría pensar que Nuevo México puede estar cambiando la tendencia de Colorado hacia el bando demócrata, pero no sucede lo mismo con Arizona que también comparte frontera con Nuevo México, y sin embargo no presenta los mismos atisbos de cambiar que Colorado, por tanto ¿puede asumirse que uno de los factores del cambio de Colorado es el deportivo?. A nivel deportivo Colorado sólo puede compararse con Arizona entre todos los estados que le rodean. Los dos estados tienen los mismos equipos deportivos en las 4 ligas, 4. Colorado tiene a los Denver Broncos en la NFL, Denver Nuggets en la NBA, Colorado Rockies en la MLB y los Colorado Avalanche en la NHL, mientras Arizona tiene a los Arizona Cardinals en la NFL, los Phoenix Suns en la NBA, los Arizona Diamondbacks en la MLB y los Phoenix Coyotes en la NHL, por consiguiente su presencia deportiva abarca los 4 grandes ligas, sin embargo la diferencia principal entre los dos, es que el impacto que ha tenido Colorado ha sido mayor que el de Arizona. Durante la muestra de 24 años los equipos de Colorado han ganado 4 títulos, 2 en la NHL, y otros 2 en la NFL de la mano de los famosos Denver de Broncos dirigidos por su extraordinario quarterback John Elway. Sin embargo en ese mismo período los de Arizona han ganado sólo 1 título, en este caso en la MLB. ¿Sirve esto como aspecto valorable para decir que el deporte ha podido influir?, pues la verdad no lo sé. Pero prefiero esa respuesta a una rotundamente negativa. Los republicanos en Arizona al contrario que Utah que le hace frontera y que es plenamente republicana no han conseguido asentarse de forma definitiva. Es cierto que por norma general durante el tramo de la muestra siempre han ganado salvo en las elecciones del 1996, pero no por un margen tan grande como se podría esperar, en ese caso ¿podría convertirse Arizona en una nueva Colorado o yendo más allá en una nueva Nuevo México?, podría ser, pero el camino también podría hacerse al revés. Lo que sí que creo es que dentro de los estados republicanos de la zona es el que veo más factible un cambio de tendencia.
Para acabar el último estado por analizar es Ohio, ese ya mítico estado que define quien va a ser el nuevo inquilino de la Casa Blanca. El candidato que ha salido ganador en ese estado se convierte en el nuevo presidente de los Estados Unidos, por lo menos es así por lo que he estado mirando desde el 76. Ohio se sitúa en una zona del país un poco especial, hace frontera con estados como Virginia Oeste, Kentucky e Indiana, que se pueden colocar dentro del abanico republicano en el lado no tan radical, sobre todo Indiana, aunque los dos primeros desde la primera candidatura de Obama se han radicalizado bastante. Por el otro lado Ohio hace frontera con Pennsylvania e Michigan del lado demócrata, dos estados que desde Clinton en 1992 siempre se han decantado por el color azul. Por tanto podría decirse que Ohio debido a la doble influencia que recibe es el estado bisagra por antonomasia. Sin embargo en una situación similar se encuentra Illinois y es uno de los estados demócratas de referencia. Algunos analistas apuntan que uno de los motivos del status de estado bisagra de Ohio se debe a su extracto social, basado en obreros de la construcción, de las compañías metalúrgicas y otras grandes empresas industriales. Es decir la situación del trabajo se convierte en un elemento fundamental a la hora de decidirse por un candidato u otro. En este caso, habría de comparar Ohio con un estado que tenga un extracto social similar, y en ese caso se puede pensar en Michigan, al norte de Ohio. Es el estado que a todos nos viene en la mente cuando pensamos en los grandes lagos, abarcan muchos más estados, pero es Michigan el único que recibe el abrazo azul de estos. Tanto Ohio como Michigan han compartido ser lugares donde muchas empresas industriales han comenzado a funcionar, sin embargo, los dos han seguido caminos diferentes, ¿podría ser debido al deporte?. Ohio tiene 6 equipos en las grandes ligas, y Michigan sólo 4. Sin embargo dentro de la muestra el impacto de los equipos de Michigan ha sido mayor, los Detroit Pistons han ganado 3 veces el título de la NBA y los Detroit Red Wings 4 veces la Stanley Cup de la NHL. En el mismo tramo que abarca desde el 88 hasta nuestros días, sólo un equipo de los 6 que tiene Ohio ha ganado algo, fueron los Cincinnati Reds de béisbol en 1990. Los demás, Cleveland Indians (MLB), Columbus Blue Jackets (NHL), Cleveland Cavaliers (NBA), Cincinnati Bengals y Cleveland Browns (NFL) no han ganado nada durante los últimos 24 años, es más, cuando la franquicia del equipo cafetero de Cleveland dejó Ohio y se trasladó en el 96 a Maryland para convertirse en los actuales Baltimore Ravens, estos se han proclamado campeones de la Super Bowl en dos ocasiones, mientras cuando volvió a crearse la franquicia de los Browns tres años después y reinstalarse en Cleveland su número de triunfos siguió y sigue siendo cero, ¿Ohio maldito?. Con diferencia es el estado con la proporción más baja de títulos conseguidos por equipo, sin contar a los estados que no han conseguido ningún título, que por lo general suele ser porque tienen sólo 1 u 2 equipos que los representen. Dicho de otra forma, dentro de los estados que tienen 5 o más equipos en las 4 grandes ligas, Ohio es el estado con menos títulos conseguidos por equipo, 1 a 6. Los demás están muy por encima, NY (9/10), Pennsylvania (6/7), Florida (7/9), Illinois (9/5), Missouri (3/5), Texas (11/8) y California (16/15), incluso hay estados con sólo 4 equipos con mucha mejor proporción que Ohio, los mencionados Colorado (4/4), más Michigan y Massachusetts (7/4).

Proporción estatal entre equipos y títulos de las 4 ligas en los últimos 26 años
(Actualizado: 24/09/2013)

Por tanto extrapolando la situación a un terreno más delicado, ¿a Ohio le falta sexo?, siguiendo con esta analogía, ¿el gris bisagra de Ohio le viene por qué no tiene una vida sexual plenamente satisfecha?. Antiguamente se decía equivocadamente que el sexo no era un elemento importante en una relación de pareja, argumento que poco después se demostró que evidentemente no era cierto. En este caso, ¿un estado que tiene tanta representación deportiva puede negar el impacto negativo que puede tener en su población unos resultados tan nefastos?. Puede ser que esté llevando mi argumentación a un terreno trivial e intranscendente, estoy seguro que hay muchos factores que influyen en la decisión de voto de cada uno de los ciudadanos de Ohio con derecho a ello en las presidenciales, pero no es menos cierto que la influencia que pueda tener sobre la afición una sucesión de triunfos de cualquiera de sus equipos representaría una gran motivación a la hora de encarar unas elecciones de una forma u otra. Desconozco si en el caso de tener una proporción de triunfos más alta se decantaría por republicanos o demócratas, ¿pero seguiría siendo un estado bisagra?

miércoles, 5 de noviembre de 2008

América contra su historia

El día D por fin llegó, el día en el cual cobrará sentido todo el largo año de sobredosis mediatica con la cual nos han bombardeado sin cesar sobre uno de los eventos más importantes y decisivos de la política mundial, las elecciones americanas, de donde surgirá el mandatario que influenciará muchos aspectos de nuestra vida cotidiana.
Durante este largo año, una figura se alzó sobre todas las demás, un hombre de ascendencia humilde y con raíces lejanas al continente americano que no representaba las principales características de un buen candidato a la casa blanca, aunque quizá fue su color de piel lo que hizo correr más tinta a lo largo y ancho del globo, y lo que hará que estas elecciones pasen a ser uno de los capítulos más transcendentes de la joven historia americana. Dentro de unos años, a esta gran demostración de democracia se la recordará como las elecciones de Barack Obama, el primer afroamericano que llegará  a ser candidato de los Estados Unidos de América, un país que todavía intenta aprender a perdonarse los errores de un oscuro pasado, que arrastra aún consigo cierta desconfianza y recelo entre muchos. Sin embargo, después de los hechos acontecidos en estos últimos doce meses, un cambio se cierne sobre el país, un cambio que suceda lo que suceda marcará un antes y un después en la forma de ver y juzgar a toda una sociedad. 
El camino de este cambio personificado en la figura del senador de Illinois no ha sido nada fácil, dado que al principio tuvo que lidiar con una dura oponente en las primarias demócratas, Hillary Clinton. La ex-dama de la casa blanca, y senadora por NY, era la máxima aspirante a conseguir ser la primera candidata a la presidencia, cosa que hubiese marcado otro hito en la historia del país. Sin embargo su cruzada que inicialmente no parecía muy complicada se fue yendo truncando poco a poco a la vez que ascendía la imagen Obama, llevada a la cúspide en volandas gracias a su gran popularidad y sus promesas de cambio. Después de ocho años de administración Bush, mucha gente estaba hambrienta de alguien que les alejará de aquel mal ambiente que había ido dejando a su paso el presidente tejano, y Obama representaba ese cambio. Mientras, Hillary no supo transmitir ese mismo sentir, en llegar a identificarse con lo que una mayoría de la población pedía, con lo que demandaba, con lo que necesitaba. De esta manera tomó la opción de atacar directamente a su contrincante, en vez de intentar por algún medio averiguar que era lo que provocaba que Obama pudiese despertar tanta ilusión. De esta forma Clinton vio como primero el pequeño votante demócrata y luego sus mismos compañeros de partido la iban abandonando para afiliarse a las ideas de su contrincante. Paulatinamente vió su proyecto marchitar, primero cuando su rival le avanzó en numero de delegados y luego cuando perdió la vara de favorita. Fue tal el descalabró que su as en la manga desapareció al mismo tiempo que las figuras predominantes dentro del partido decidieron decantarse en su mayoría en su contrincante y rival en la candidatura. Los grandes apoyos que había conseguido con duras y laboriosas conversaciones tiempo atrás, ahora ya no servían ante la avalancha Obama. Algo con lo cual no pudo combatir debido a los méritos de su oponente, pero sobretodo a los deméritos de su estrategia para hacerle frente.
No obstante esta lucha entre estos dos representantes del cambio desde posturas distintas fue terriblemente emocionante e hizo que muchísima gente a la cual la política no le interesaba comenzara mostrar interés en la lucha de estos titanes de la política.
Después de que Hillary vendiese cara su derrota, dado que no se rindió hasta que ya no quedó ninguna remota posibilidad de victoria, el flamante candidato tuvo que dirimir con otro problema, al que se podría llamar el legado de Hillary. La dura contienda entre los dos había fracturado al partido demócrata, entre los pro-Obama y los pro-Hillary, fue entonces cuando al partido recomendó a Obama que escogiese como vice-presidenta a Hillary para arrastrar así parte de los votos pro-Hillary, sin embargo Obama prefirió hacer oídos sordos a tales demandas, ya que como muchos analistas apuntaban, escoger como segunda al mando a Hillary, podría llegar a ser como meter al enemigo en casa, pudiendo llegar a resultar bastante pequeña la casa blanca para los dos. De esta manera, Obama escoge a Joseph Biden, senador por Delaware, un político de su confianza con grandes aptitudes para la política exterior como vice-presidente, fortaleciendo así las carencias en diplomacia internacional que ya fueron motivo de duras críticas durante las primarias. Con la elección de Biden, solucionaba de uno de los flecos de su programa electoral, mas seguía sin solucionarse el problema de los votos pro-Clinton. Cosa que aprovechará oportunamente su rival republicano, McCain, para escoger como vice-presidenta a Sarah Palin, y de esta manera atraer el voto pro-Hillary, en gran parte femenino y disgustado por haber perdido la oportunidad de ver como su candidata se convertía en la primera mujer aspirante a la presidencia. La elección de Palin genera un gran revuelo dada la relevancia del nombramiento y el momento escogido. McCain sin duda había encontrado la manera de atraer la atención hacía su campaña, atacando al mismo el tiempo el punto más de débil de Obama. Es entonces cuando al mismo tiempo que los sondeos indican un empate entre los dos candidatos se comienza a creer que la decisión de no escoger a Hillary como segunda podría costarle muy caro a Obama. Sin embargo, McCain no contaba con el efecto perjudicial de Palin, escándalos que surgen sobre su persona, familia y trabajo convierten a la segunda de McCain más en un lastre para su campaña que en una ayuda, debiendo salir varias veces a la palestra a defender la elección de la gobernadora por Alaska y no muy dada a ser un ejemplo de los fundamentos republicanos. De todas formas, Palin no es el único problema de McCain, durante toda la campaña decide alejarse todo lo posible de la administración Bush, aunque compañeros de partido, el gris legado de Bush podría dañar la imagen de McCain a la hora de llegar a ser presidente, así que siempre que puede no duda en distanciarse de algunas de las polémicas posturas tomadas por el todavía líder del país. Los frentes abiertos en Irak y Afganistán, sumado a las consecuencias de una de las peores crisis económicas por las que esta pasando el país no hacen más que refutar esta idea. 
Aun así la imagen de McCain no llega a mejorar y alcanzar la popularidad de su rival demócrata, teniendo además que contener a sus masas y a la misma Palin por comentarios fuera de lugar sobre la figura de Obama. Encima poco después el que fuera secretario de estado del primer mandato de Bush, el ex-general Colin Powell, públicamente se decanta por el demócrata, rompiendo con su supuesta inclinación republicana y mostrando un claro cambio de  tendencia reflejo de lo que se palpaba en la calle. 
Finalmente a la hora de debatir cara a cara con el senador por Illinois, no consigue su objetivo en ninguno de los tres debates ni en el de Palin contra Biden, salir victoriosos de cara a los medios. Esto trastoca los planes republicanos y causa que los sondeos sean más favorables aun a colocar a Obama como favorito.
A día de hoy todo continua igual, a pocas horas para saber quien será el futuro presidente de los Estados Unidos, América se enfrenta con su historia, millones de personas estarán pendientes de los resultados a pie de urna pero sobretodo para ver cuan de profundo es el cambio deseado.

viernes, 25 de julio de 2008

Bajo la torre de la victoria

Desde la puerta de Brandenburgo se alza la gran avenida del 17 de junio, un basto y largo trayecto que atraviesa por la mitad el inmenso parque de Tiergarten y que termina en la enorme columna dorada de la victoria. Justo este mismo escenario fue el escogido por Obama para congregar a más de 200.000 personas en uno de los discursos que más dará que hablar durante largo tiempo. En el corazón de Berlín, Obama se proclamó así mismo como ciudadano del mundo, como un ciudadano americano cuyas preocupaciones van más allá de los límites fronterizos de su país de barras y estrellas, esas mismas fronteras que otros han querido convertir en muros de separación. Eso mismo fue lo que intentó infundir a la masa congregada, él esta ahí para cambiar ese panorama de distanciamiento y crear nuevos lazos de unión entre Estados Unidos y su principal aliado, la nueva Europa sin fronteras.
Sin duda alguna, para muchos Europeos Obama es su candidato favorito para en noviembre alzarse como el nuevo inquilino de la Casa Blanca de pleno derecho. Su política defensora de una América más abierta, más predispuesta a escuchar y pactar, es mejor vista desde el otro lado del Atlántico, que la intransigente e inamovible de los últimos años. Aun así, el camino hasta ese objetivo no será sencillo. Aunque el impacto que puede haber tenido en América el poder de movilización que Obama ha conseguido tener fuera de sus fronteras haya podido mejorar sus aspiraciones, al mismo tiempo puede haber despertado también recelos, dado ese buen rollo con sus aliados y a su vez rivales económicos. Pudiendo llegar a pensar que no sea capaz de defender con duerza los intereses de América ante una posible disputa.
De todas formas, Obama aún tiene cosas más importantes en las que pensar, McCain ha conseguido recortarle en las últimas encuestas esa distancia que tenía hace pocos meses fruto de la inercia de su victoria frente a Hillary, aparte de no tener todavía un vice-presidente escogido, haciendo oídos sordos a aquellos que le piden desde corazón del partido demócrata que ese puesto se lo ofrezca a Clinton, y así arrastrar los votos más pro-Clinton, que de otra manera, dada la largas, duras y desgastadoras primarias demócratas, perdería.
Sea lo que sea lo que termine haciendo tendrá un precio muy alto, los votos pro-Clinton son muy necesarios, y aunque ha organizado campañas a favor de ayudar a paliar la deuda de Clinton, no será suficiente, pero en el otro caso, quizá la Casa Blanca no sea demasiado grande para los dos.

viernes, 30 de mayo de 2008

Hillary, Hillary...

En estos días en los cuales los dos candidatos están practicando en Puerto Rico su español, un asunto se esta cociendo en los despachos de los asesores de campaña de Hillary Clinton. Conseguir que los resultados de las primarias en Michigan y Florida tengan valor.
No es que suceda que tanto republicanos como demócratas no tengan en consideración el voto de los ciudadanos de Miami, de Detroit o de cualquier otra ciudad perteneciente a estos estados, sino que sencillamente tanto uno como otro decidieron cambiar la fecha pre-establecida e inamovible de sus respectivas primarias, prefiriendo no ser incluidos a la larga lista de estados que votaban el Supermartes a favor de ganar más transcendencia política teniendo días propios de votación. Dada esta circunstancia según las normas establecidas de los dos partidos se tuvo que, no anular esas elecciones estatales, sino eliminar el número de delegados que se hubiesen tenido que repartir los candidatos pertinentes.
En un principio, dado que la normativa era esa, nadie puso en cuestión aquella decisión, aparte de los estados afectados, pero en los albores del fin de una de las contiendas más reñidas de la historia demócrata, Clinton ha decidido que a situaciones límite medidas desesperadas, o eso es lo que se intuye viendo como esta intentando dar validez a esos dos resultados, habiendo descubierto que ya ni el número de superdelegados esta a su favor en unas primarias donde su rival ya esta centrando su campaña hacia su más que probable futura disputa con el representante republicano McCain.
De momento, el partido demócrata se niega totalmente a repartir los delegados correspondientes a las elecciones de los dos estados, que favorecen a Clinton, que ganó en los dos. Pero en el caso que el partido demócrata diese su visto bueno, la cosa quedaría mas o menos de esta manera:
En el estado de Florida tendrían que haber estado en juego un total de 211 delegados, Clinton venció en esas elecciones por un 50% del total de los votos, mientras Obama consiguió un módico 33%, con lo cual Hillary hubiera ganado unos 105 delegados contra 69 de Obama, pero en Michigan la cuestión se complica más. Obama no decidió participar en esas elecciones dado que no habían delegados en juego, y prefierió ahorrarse el dinero que supondría montar toda una campaña extra y sin premio, aunque algunos también le acusaron de olvidarse de la gente de Michigan que apostaba por él. Por lo que Hillary y otros candidatos demócratas más participaron en el caucus de ese estado. Clinton consiguió un 55% de los votos, hubiese obtenido unos 86 delegados de 157 en juego respecto a ninguno por Obama. Pero es curioso observar que si Hillary no consiguió más proporción de votos a favor en unas elecciones donde se ausentaba su principal rival fue debido a parte de aquellas personas que apoyaban al senador por Illinois, que aun no habiéndose presentado, decidieron votar nulo como señal de desagrado hacia los candidatos presentados, consiguiendo un 44% del total de votos escrutados. Por lo tanto si hubiesen sido así las cosas, la senadora por NY sumaría 122 delegados extra a la diferencia actual con su rival, que dejaría de ser 199 a pasar tan solo a 77 a favor de Obama, pero que al fin y al cabo no serviría para nada, ya que a estas alturas Obama con sus 1981 delegados actuales sumados a los supuestos 69 de Florida superaría el límite necesario de delegados para ser candidato a la Casa Blanca, 2026.
Pero dejándome de cálculos hipotéticos, esta vía parece totalmente descartada, y aunque se ha hablado de repetir las elecciones en aquellos dos estados, supondría tal gasto de dinero que a estas alturas las arcas del partido demócrata ni las de los dos contendientes se lo podrían permitir. En unas primarias de desgaste total los demócratas solo esperan ver llegado el día en que Hillary por fin tire la toalla.

viernes, 9 de mayo de 2008

Ocho

Ocho es la cifra que aún sostiene en el empeño a Hillary Clinton de poder mantenerse en la pugna por ser candidata demócrata a las elecciones. Quien le iba a decir a Clinton que en una campaña donde salía como favorita principal para convertirse en la primera mujer en ser candidata a la presidencia norteamericana, estuviera ahora agarrándose a lo que ya solo le queda, la diferencia de superdelegados con Obama, ocho. Lo único que desde que empezaron las primarias demócratas ha mantenido por encima de su principal rival. Y que llegado a cierto momento en las elecciones hizo variar su hoja de ruta. El momento en el que no pudo negar la evidencia, de que Obama le había arrebatado el papel de máximo favorito. En ese momento se agarró a las reglas que rigen el partido en estos casos. Es decir, si no hay ningún candidato que llegue a asumir el número de delegados necesarios, en este caso 2025, para ser nombrado aspirante a las elecciones presidenciales, todo se decidiría por quien de todos ellos tuviese el mayor número de superdelegados. Personas de gran peso dentro del partido demócrata que en un principio no dudaron en dar su apoyo a Hillary, pero que viendo como se iban produciendo los acontecimientos poco a poco se han ido decantando más por el candidato rival. Sin duda alguna ya nadie piensa que el Ocho vaya a permitir a Hillary tener alguna oportunidad para volver a reengancharse a la contienda y recuperar la vara de favorita. No tan solo porque ya solamente quedan seis estados por votar, sino porque también la gran mayoría de los votantes demócratas ya ven a su contendiente como el escogido para enfrentarse a McCain en las elecciones presidenciales. Pero el Ocho es lo que permite a Hillary mantenerse a flote de aquellas críticas, que por el bien de un partido muy desgastado por una contienda de los más reñida, polémica, y cara, le estan pidiendo que abandone, para no dejar más maltrecho al partido de cara a enfrentarse al candidato del bando rival que llegará más reforzado, más fuerte y más descansado a las presidenciales.